La comunicación imposible

Intentos y otros

28 agosto, 2007

Herencia

De mi padre he heredado
unos cuantos vicios,
dos o tres tics nerviosos
y una imposible soledad.

De él he adquirido
la insana costumbre
de morderme las uñas,
el ímpetu sobreprotector
que me enfrentará
irremediablemente a mis
propios hijos
y el necio deseo de escribir
versos
como quien caza lagartijas.

Pero ¿qué puedo hacer
si he heredado esta tosca sonrisa
-que nos hace ver tan iguales-,
este ánimo contemplativo y atribulado
-que nos predispone al infarto
del miocardio-
y este oficio tardo y embustero?

Ciertamente no puedo hacer nada
sólo darme valor
plagiando algunos de sus versos
y amando a mi pequeño hijo
con el estigma inevitable
de éste

nuestro apellido.

D.A.S.B.

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